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Amparo y Delia Álvarez, 43 años detrás de la barra del Bar Floro y toda una vida haciendo historia en O Rosal

Las dos hermanas fueron homenajeadas en el VI Foro da Muller Rural Galega por una trayectoria de 43 años al frente del negocio familiar, convertido en lugar de encuentro para varias generaciones.

Las dos hermanas fueron homenajeadas en el VI Foro da Muller Rural Galega por una trayectoria de 43 años al frente del negocio familiar, convertido en lugar de encuentro para varias generaciones.

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Fecha: 20 de Octubre de 2026

Fuente: Jorge Alonso Daldea(Director Infomiño.com)

Han cambiado las costumbres, la sociedad y la forma de entender la hostelería, pero durante los últimos 43 años ha habido una imagen que ha permanecido ligada a la vida cotidiana de O Rosal: Amparo y Delia Álvarez detrás de la barra del Bar Floro. Las dos hermanas, que regresaron de la emigración para continuar el negocio iniciado por su padre, fueron homenajeadas en el VI Foro da Muller Rural Galega de Galicia Suroeste por una trayectoria marcada por el trabajo, la perseverancia y su capacidad para reinventarse sin perder la esencia de un establecimiento conocido por varias generaciones de rosaleiros.

El reconocimiento tuvo lugar en Pazos de Borbén, donde Amparo y Delia representaron a O Rosal en un encuentro dedicado a poner en valor la aportación de las mujeres al desarrollo económico, social y cultural del rural gallego.

De “las alemanas” a convertirse en parte de la historia de O Rosal

En sus primeros años eran conocidas como “las alemanas”, debido a su procedencia tras regresar de la emigración. Hace más de cuatro décadas tomaron las riendas del establecimiento que regentaba su padre, Floro, y que todavía hoy conserva su nombre.

Lo hicieron, además, en una época muy diferente a la actual. Los bares eran entonces espacios frecuentados mayoritariamente por hombres y encontrarse a dos mujeres jóvenes al frente de un negocio hostelero rompía con muchas de las costumbres sociales del momento.

Desde aquella barra, Amparo y Delia han sido testigos de buena parte de la transformación experimentada por O Rosal. Cambiaron los hábitos de consumo, las relaciones sociales y la propia hostelería, mientras ellas fueron adaptando el establecimiento a cada nueva etapa.

El resultado ha sido un negocio familiar capaz de mantenerse durante 43 años y convertirse en un punto de encuentro para distintas generaciones de vecinos y vecinas.

Ánxela Fernández Callís: “Su historia también cuenta la historia reciente de nuestro municipio”

La alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández Callís, destacó durante el reconocimiento que la trayectoria de las dos hermanas permite observar también la evolución experimentada por la sociedad local durante las últimas décadas.

“La historia de Amparo y Delia es también una manera de contar la historia reciente de nuestro municipio. A través de ellas podemos ver cómo cambió la sociedad, cómo las mujeres fueron conquistando espacios que antes parecían reservados a los hombres y cómo un pequeño negocio familiar puede convertirse en un referente para todo un pueblo”, señaló.

La regidora puso especialmente en valor la capacidad emprendedora de ambas y la constancia necesaria para mantener un establecimiento hostelero durante más de cuatro décadas.

“Cuando llegaron eran dos mujeres jóvenes, emigrantes retornadas, que se pusieron detrás de una barra en un mundo muy diferente al actual. No solo consiguieron sacar adelante el negocio, sino que supieron adaptarse a los cambios, superar dificultades y hacer de su trabajo un ejemplo de profesionalidad, independencia y empoderamiento femenino”, destacó Fernández Callís.

El legado de Floro y unos bocadillos que forman parte de la memoria local

La historia de Amparo y Delia conserva también una estrecha dimensión familiar. Las hermanas continuaron el camino iniciado por su padre y consiguieron que su nombre, Floro, siguiera identificando al establecimiento décadas después.

“Estoy convencida de que Floro sentiría un enorme orgullo al ver lo que sus hijas hicieron con el negocio que él puso en marcha. Amparo y Delia supieron respetar esa herencia y, al mismo tiempo, construir su propia historia”, expresó la alcaldesa.

Y hablar del Bar Floro significa hacerlo también de su cocina. Sus bocadillos se han convertido con el paso de los años en una de las señas de identidad del establecimiento y forman parte de los recuerdos gastronómicos de numerosos clientes de O Rosal y de otros puntos de la comarca.

“En O Rosal podemos presumir de tener algunos de los mejores bocadillos del Baixo Miño, y eso también es mérito de ellas”, apuntó Fernández Callís.

El Foro da Muller Rural pone en valor las historias de las mujeres del territorio

El reconocimiento a las hermanas Álvarez se produjo durante la sexta edición del Foro da Muller Rural Galega, organizado por Galicia Suroeste y celebrado en Pazos de Borbén.

El encuentro reunió a representantes institucionales y público procedente de diferentes municipios con el objetivo de visibilizar la aportación de las mujeres al desarrollo del rural desde ámbitos muy diversos.

Durante la gala se proyectaron piezas audiovisuales para acercar al público las historias personales y profesionales de las homenajeadas.

Junto a Amparo y Delia Álvarez, fueron reconocidas mujeres vinculadas a diferentes municipios y sectores, entre ellas Susana Garrido, cantante y compositora de Fornelos de Montes; Lucía Torres, de Floristería Flor de Lis, por Gondomar; Flora Carrera, de Tapería Flora, por Mos; Loli Vicente, de Mulleres Rurais de Chandebrito, por Nigrán; Patricia Muñóz, de Amodo Turismo, por Oia; Carlota Simón, de Gandería GS, por Pazos de Borbén; Ana Sánchez, de la empresa familiar Sánchez Álvarez, por Redondela; Paloma Romero, de Barbería L'Uomo, por Soutomaior; Reme Ortega, del Grupo Cultural San Roquiño, por Tomiño; y Hortensia Rodríguez, de Floristería La Flor, por Tui.

Homenaje especial a Carmen Tellado

Otro de los momentos destacados de la jornada fue el reconocimiento a Carmen Tellado, vecina de Pazos de Borbén e histórica cocinera del colegio del municipio.

Tellado recibió la escultura conmemorativa del foro, realizada por la artista Liliya Pobornikova, como reconocimiento a toda una vida dedicada a la comunidad educativa y a varias generaciones de niños y niñas.

Con su sexta edición, el Foro da Muller Rural Galega volvió a poner el foco en mujeres que han contribuido desde diferentes ámbitos a sostener y dinamizar sus comunidades.

En el caso de O Rosal, el homenaje permitió recuperar una historia que se ha escrito durante más de cuatro décadas detrás de una barra: la de Amparo y Delia Álvarez, dos hermanas que recogieron el testigo de su padre y consiguieron que el Bar Floro acabara formando parte de la memoria cotidiana del municipio.

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