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Os Cuevas de Bonaval, tres generaciones unidas por los curros: O máis grande para min é ver que os meus netos continúan con isto

Relevo de una tradición que se lleva en la sangre, un legado familiar que cabalga de manera generacional.

Relevo de una tradición que se lleva en la sangre, un legado familiar que cabalga de manera generacional.

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Fecha: 20 de Junio de 2026

Fuente: Andrea Portela Rodríguez

En el Barrio de Bonaval, en Burgueira, hai historias que no se escriben en los libros, sino que se transmiten de generación en generación. Historias de montañas, bestas y de domingos de curro. Historias donde lo importante no es solo lo que se hace, sino por qué se hace.

Desde Infomiño.com tuvimos la oportunidad de realizar una entrevista exclusiva con Domingos Cuevas de 84 años y sus nietos, Aser y Unai Núñez, dos jóvenes de 20 y 15 años que representan la continuación de una tradición que forma parte de la identidad de muchas familias de la zona.

Los curros son mucho más que una fiesta, sobretodo para gente como Domingos, que ha dedicado gran parte de su vida a ellos. Hoy, con la experiencia y la sabiduría que dan los años, observa con orgullo cómo sus nietos son quienes de continuar su legado construido con esfuerzo, respeto y amor por los animales y el monte.

 

Una afición que nació de pequeño:

A diferencia de otros, Domingos no heredó la afición directamente de sus padres ni de su familia. Era algo que nació en él desde muy pequeño. La curiosidad de un niño acabó convirtiéndose en una pasión que lo acompañaría toda la vida.

"Non foi por herdanza familiar como lle puido pasar a outros rapaces. A min gustábame. Na miña casa fun o primeiro.

"Había un home en Burgueira que lle chamaban O Casanova, sua nai e miña abuela eran da familia, aquel home botáballe unha man a outras familias, e eu sempre quería ir con él".

En su casa nadie venía de este mundo, aún recuerda con nostalgia cuando su padre le compró aquellas primeras "potrillas" que le costaron cien duros, una cantidad importante para aquella época. De aquellas pocas bestas llegarían a tener cinco, a pesar de quedar parado en algunas etapas.

La vida, por eso, siempre acaba llevandonos de vuelta al lugar al que pertenecemos. Se casó con su mujer, Estrella, que había heredado tres cabezas por parte de su padre, y volvieron a empezar, regresando a la familia y con ellas también la ilusión. Entre muchos recuerdos que guarda, hai uno que cuenta con una sonrisa especial. Aser era aún pequeño cuando, en un curro, le prometió que si reconocía a una potra, se la compraría, y así fué.

"Tiven que comprarlle a burra e máis a potra", cuenta entre risas.

Una historia que reflejaba el futuro, porque, sin saberlo, aquel niño que había reconocida la potra, ya estaba dando sus primeros pasos en el camino que continúa hasta hoy. Aquel niño que creció entre curros y bestas, junto su hermano Unai, son quien toman el relevo de una historia familiar que nunca dejó de escribirse.

 

Una tradición de cambios:

A lo largo de todos estos años, Domingos vió cambiar muchas cosas de esta tradición. Recuerda curros en los que lo importante era el trabajo, donde los caballos eran una herramienta indispensable para muchas casas y cuando las reuniones en las sierras y en el monte tenían una finalidad bien diferente. "Antes ía dirixido aos gandeiros. Agora é unha romaría"

Hai algo que permanece inalterable, la vondad por mantener vivo un legado que, económicamente, tiene poco que ofrecer. "Isto sigue funcionando pola tradición. Gústate lévalo na sangue e non pensas nos cartos"

 

Orgullo de abuelo a nietos:

Si hai algo que hace que la voz de Domingos se rompa por un instante es hablar de sus nietos, no tarda ni un segundo en responder al preguntarle que siente al verlos continuar.

"Para min é o máis grande"

Pocas palabras, pero suficientes.Porque para Domingos no hay mayor satisfacción que ver que aquello que tanto amó aún tiene futuro. Nunca le temió al cambio generacional. Aser y Unai crecieron allí, y eso, según él, marca la diferencia. “Gústalles e siguen pa' diante”

Los dos hermanos sonríen al hablar de su abuelo. Para Aser, nunca fue solo su abuelo, fue su modelo a seguir. “Sempre foi o meu referente, sempre quixen ser como él”. No recuerda una vida lejos de esta tradición, prácticamente nació en ese entorno. Y ahora que las responsabilidades son mayores, asegura que la vive con orgullo.

Orgullo de continuar una tradición familiar. Orgullo de seguir los pasos del hombre al que siempre ha admirado. Unai, el menor, destaca otro tipo de aprendizaje, porque también se aprenden valores: "Enseñounos que hai que saber ser personas, tratar de axudar sempre a xente e ter palabra"

Estas son lecciones que Domingos había recibido de sus mayores y que, sin proponérselo, terminó transmitiendo también a sus nietos. “Temos que ser responsables e comportarnos como debemos”, dice. Y cuando habla de sus nietos, añade con una mezcla de emoción y satisfacción: “Creo que o están facendo moi ben, eu estou orgulloso”.

A pesar de que los tiempos cambian, Unai tiene claro que no tocaría nada de la tradición. Cree que antes todo era más familiar y que las responsabilidades eran diferentes. Ahora, explica, mucha gente vive los curros como una fiesta. Pero para ellos, siguen siendo algo más.

Y quizás por eso Aser reconoce que lo mejor de estos encuentros es seguir teniendo a su abuelo a su lado. “Oxalá estivese sempre ahí para dicirnos o que temos que facer". Quizás toda esta historia se resume en esa frase.

La de un hombre que dedicó parte de su vida a los animales y a la familia, la de dos niños que crecieron observando y aprendiendo, y la de una tradición que se mantiene viva gracias a esos pequeños relevos silenciosos que pasan desapercibidos para muchos, pero que son los que realmente aseguran el futuro e historia de una familia.

Porque hay cosas que no se heredan por obligación. Ni se aprenden en los libros. Se llevan dentro. Y los nietos "Do Cuevas de Bonaval" saben bien de lo que hablan.

Desde Infomiño.com queremos agradecer a Domingos Cuevas, Aser y Unai Núñez su amabilidad y su disposición a abrirnos las puertas de su historia y compartir con nosotros una parte de ese legado que, cada verano, sigue cabalgando por estas tierras que unen el mar y la montaña.

 

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