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Tomiño reconstruye siglos de historia en As Torres, desde la minería romana hasta la guerra con Portugal

La campaña arqueológica recuperó cerámicas, metales, huesos quemados y restos constructivos que apuntan a una ocupación militar entre los siglos XIII y XIV.

La campaña arqueológica recuperó cerámicas, metales, huesos quemados y restos constructivos que apuntan a una ocupación militar entre los siglos XIII y XIV.

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Fecha: 01 de Agosto de 2026

Fuente: Jorge Alonso Daldea(Director Infomiño.com)

Las nuevas excavaciones desarrolladas en el complejo arqueológico de As Torres, en Tomiño, han sacado a la luz más de 700 piezas y nuevas evidencias de un gran incendio que habría destruido una fase medieval del asentamiento. Los hallazgos refuerzan la hipótesis de que una de las colinas del yacimiento albergó una fortificación de la Baja Edad Media antes de ser reutilizada durante la guerra del siglo XVII entre las coronas de España y Portugal.

Los trabajos forman parte del proyecto Fortalezas da Fronteira, una iniciativa de investigación y divulgación en la que colaboran equipos de la Universidade do Minho y de la Universidade de Santiago de Compostela. La campaña se centró en las dos elevaciones que forman el conjunto de As Torres, situadas sobre una gran explotación minera de origen romano.

La colina norte ha sido identificada como un fortín militar construido durante la Guerra de la Restauración portuguesa. En la elevación sur también se documentaron defensas de época moderna, aunque levantadas sobre un complejo militar mucho más antiguo.

Más de 700 piezas recuperadas en la colina sur

El equipo dirigido por la investigadora Rebeca Blanco-Rotea recuperó en la colina sur más de 700 objetos arqueológicos, la mayoría fragmentos de cerámica.

El inventario provisional incluye 684 piezas cerámicas, 14 elementos metálicos, tres objetos líticos, varios huesos quemados, una pieza de juego y un diente, además de abundante material utilizado en la construcción.

La responsable del proyecto considera especialmente significativo el volumen de hallazgos teniendo en cuenta el número de días dedicados a la excavación. Las piezas deberán ser estudiadas ahora en profundidad para confirmar sus cronologías, usos y procedencia.

Cerámicas finas de los siglos XIII y XIV

La mayor parte del material cerámico parece corresponder a los siglos XIII y XIV, durante la Baja Edad Media.

Los investigadores identificaron una variedad mayor que en la campaña anterior, tanto en las pastas —grises, marrones y negras— como en las formas y decoraciones. Por el momento, buena parte de los fragmentos parece proceder de vajillas de mesa, algunas de ellas elaboradas y ricamente decoradas.

El equipo deberá comprobar si otras piezas fueron utilizadas para almacenar alimentos u otros productos. Algunos fragmentos podrían remontarse al siglo VI, en plena Alta Edad Media y durante la etapa sueva de la antigua Gallaecia.

La cerámica medieval más abundante presenta similitudes con la localizada en el Castelo da Lúa, en Rianxo, también datada en el siglo XIII.

Dos estribos de caballo en perfecto estado

Entre las piezas más llamativas se encuentran dos estribos de caballo perfectamente conservados, localizados en el nivel correspondiente a la ocupación medieval.

También apareció parte de una hoz de hierro y varios clavos vinculados, probablemente, a las estructuras construidas durante esa etapa.

Los metales relacionados con la montura fueron encontrados sobre un suelo alterado por el fuego en la zona sur del incendio. Su presencia abre la posibilidad de que el asentamiento estuviese relacionado con unidades de caballería.

Los investigadores apuntan además a una ocupación estable, ya que los posibles caballeros no solo habrían utilizado el recinto con fines defensivos, sino que habrían vivido y comido allí, empleando vajillas finas similares a las conocidas en otros contextos gallegos y portugueses.

Un incendio arrasó la fase medieval

La excavación se detuvo en la parte norte de la colina sur al aparecer un importante nivel de incendio que parece haber destruido la ocupación medieval.

El equipo recogió abundantes restos de madera quemada que serán sometidos a datación. Estos análisis permitirán precisar cuándo se produjo el fuego y relacionarlo, si es posible, con algún conflicto o episodio histórico concreto.

Las primeras señales del incendio ya habían aparecido en la campaña de 2025. En aquella intervención se documentaron materiales medievales integrados en una tronera construida siglos después para instalar una pieza de artillería.

La nueva campaña confirma que esas cerámicas, tejas, ladrillos y objetos metálicos no habían llegado allí de manera aislada, sino que procedían de una ocupación anterior de la colina.

Una fortificación vinculada a la frontera medieval

La cronología principal de los objetos coincide con una etapa decisiva en la configuración de la frontera entre Galicia y Portugal.

En 1297, el Tratado de Alcañices fijó buena parte de los límites entre la Corona de Castilla y el reino portugués. A partir de ese momento se impulsó la construcción de torres, castillos y otras estructuras defensivas a lo largo de la frontera.

Los investigadores deberán determinar si el complejo medieval de As Torres formó parte de este proceso de consolidación territorial y militar.

La concentración de materiales en torno a una estructura de planta circular refuerza el interés de esta zona, aunque los niveles arqueológicos todavía no se han agotado y serán necesarias nuevas intervenciones.

Un fortín de la guerra del siglo XVII

Sobre las defensas medievales se levantaron, ya en la Edad Moderna, nuevas fortificaciones de tierra.

La intervención realizada en 2025 tenía como objetivo estudiar una batería construida probablemente alrededor de 1666, durante la Guerra de la Restauración portuguesa. Su función habría sido impedir el avance del ejército de Portugal, que ocupaba Goián desde 1663.

En esa fase se construyó una tronera, una abertura en el parapeto destinada a colocar un cañón. Para levantarla se reutilizaron tierra y numerosos materiales medievales procedentes de la ocupación anterior.

La colina norte ha quedado identificada con claridad como un fortín abaluartado de esta guerra. La elevación sur también tuvo una función militar moderna, aunque su historia se remonta varios siglos atrás.

Una gran mina romana bajo las fortificaciones

Las dos colinas de As Torres se asientan sobre una explotación minera de origen romano, documentada anteriormente por el arqueólogo Brais Currás.

Uno de los grandes interrogantes de la investigación es saber si existió una continuidad en el uso de este espacio desde la minería romana hasta la guerra del siglo XVII.

Entre ambas fases aparecen indicios de una ocupación en la Alta Edad Media, posiblemente en torno al siglo VI, y evidencias mucho más claras de una fortificación de los siglos XIII y XIV.

As Torres podría reflejar así una larga secuencia histórica, con diferentes comunidades reutilizando un mismo enclave estratégico durante más de mil años.

Dos áreas claramente diferenciadas

La campaña de julio trabajó sobre dos zonas principales.

En la colina del fortín moderno se avanzó en la caracterización de las defensas vinculadas a la guerra con Portugal. En la segunda elevación, donde se localiza la tronera, se abrieron dos sondeos.

Uno de ellos se situó sobre una posible construcción circular. El segundo fue definido después de una prospección con detectores realizada durante el primer día de trabajo.

A pesar de que la excavación no alcanzó todavía el final de los depósitos arqueológicos, la cantidad y variedad de materiales recuperados ofrece nuevas pistas sobre la función del complejo medieval.

Los objetos ayudan a reconstruir la vida del asentamiento

La arqueología permite reconstruir el pasado a partir de las estructuras y de los objetos abandonados por quienes ocuparon un lugar.

Las construcciones informan sobre la forma de habitar el espacio y sus posibles funciones. Las cerámicas, herramientas, elementos metálicos y restos orgánicos ayudan a determinar las fechas y las actividades desarrolladas en el asentamiento.

Otros materiales, como tierras, argamasas, carbones o semillas, pueden someterse a análisis científicos que permiten conocer la alimentación, las técnicas constructivas, el paisaje o las circunstancias de destrucción de un enclave.

En el caso de As Torres, las futuras dataciones serán fundamentales para precisar qué ocurrió en la colina antes de la construcción de las fortificaciones modernas.

Cooperación arqueológica entre Galicia y Portugal

Los trabajos se desarrollaron en el marco de un campo internacional de voluntariado de la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta de Galicia.

Participaron jóvenes de entre 18 y 30 años procedentes de Galicia, otros puntos de España, Italia, México y Colombia.

La campaña contó también con estudiantes en prácticas de la Licenciatura y del Máster de Arqueología del Instituto de Ciências Sociais de la Universidade do Minho, con el apoyo de su Unidade de Arqueologia.

El Grupo de Novos Medios de la Facultad de Comunicación de la Universidade de Santiago de Compostela se encargó de tareas relacionadas con la divulgación y la comunicación del proyecto.

Investigación, formación y divulgación del patrimonio fronterizo

Fortalezas da Fronteira combina investigación arqueológica, voluntariado, formación y educación patrimonial.

El proyecto busca avanzar en el conocimiento de las construcciones defensivas de la raya gallego-portuguesa y acercar sus resultados a la ciudadanía.

Los nuevos hallazgos convierten As Torres en un enclave clave para comprender la evolución histórica del territorio de Tomiño y de la frontera del Miño, desde la explotación romana hasta los conflictos medievales y modernos.

Las más de 700 piezas recuperadas serán analizadas durante las próximas semanas para obtener conclusiones más precisas sobre las personas que vivieron en el lugar, las funciones de la fortificación y el incendio que puso fin a su etapa medieval.

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