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Voces de O Rosal que pasan De Avoas a Netas

De historias que sobreviven en cocinas, caminos y palabras heredadas, a lo que ahora queda guardado para el futuro: De Avoas a Netas rescata voces, expresiones y vivencias que unen generaciones.

De historias que sobreviven en cocinas, caminos y palabras heredadas, a lo que ahora queda guardado para el futuro: De Avoas a Netas rescata voces, expresiones y vivencias que unen generaciones.

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Fecha: 14 de Mayo de 2026

Fuente: Andrea Portela Rodríguez

Memoria como legado colectivo: 

Hai historias que no aparecen en los libros, pero que sostienen la memoria de todo un pueblo. Historias contadas al calor del fuego, historias de campo, o de sobremesa los domingos. De esa necesidad de guardar lo que tantas veces solo vive en la palabra nace "De Avoas a Netas" , un proyecto impulsado por el Concello de O Rosal y que pone en el centro la memoria oral como patrimonio colectivo. 

El proyecto parte de una idea sencilla, pero profunda: escuchar antes de que ciertas voces se apaguen. A través de entrevistas y encuentros, se recogen vivencias, saberes y experiencias de mujeres mayores del municipio, muchas veces protagonistas silenciosas de la historia local. Relatos sobre el trabajo, fiestas, costumbres, cuidados o formas de vida que nos ayudan a entender el pasado y que calientan el corazón como “unha avoa encendendo a cociña de leña”. 

Más allá del recuerdo personal, De Avoas a Netas pone el foco también en el vocabulario propio que forma parte de una memoria colectiva. Fruto de este trabajo nace un diccionario de términos y expresiones recogidas de las voces de las participantes. Palabras como “fome”, “ripar”, “canizo” o “brocar”, ligadas a lo rural, los oficios o a la vida doméstica que muchas de ellas corren el riesgo de desaparecer. Un pequeño archivo vivo que convierte el habla popular también en patrimonio. 

El valor de parar y escuchar en un momento en que muchas de estas historias y saberes se pierden. El proyecto reivindica el valor de detenerse. Porque “na voz das avoas” hay mucho más que nostalgia: hay conocimiento, identidad y una forma distinta de entender el futuro. De Avoas a Netas tiende así un puente entre generaciones, convirtiendo la memoria no solo en un ejercicio de recuerdo, sino en una manera de construir comunidad. 

 

Un proyecto impulsado desde el concello: 

“Gran parte dese patrimonio está nas cabezas das nosas avoas e dos nosos avós”. Así resume Ánxela Fernández Callís, alcaldesa de O Rosal, el espíritu de De Avoas a Netas, un proyecto que nace con la intención de recuperar la memoria colectiva del municipio y darle valor a todas esas historias que durante años permanecieron ocultas.  

Desde el gobierno municipal explican que la recuperación del patrimonio material e inmaterial se ha convertido en una prioridad. “Lo que somos se lo debemos a todas y todos ellos”, señala la regidora, reivindicando la importancia de conservar no solo los espacios o los objetos, sino también los recuerdos, las palabras y las vivencias de las personas mayores. 

El proyecto ha ido creciendo hasta convertirse en una iniciativa multidisciplinar en la que participan alrededor de quince jóvenes de O Rosal junto a veintidós personas mayores entrevistadas. La propuesta abarca diferentes ámbitos: histórico, educativo, artístico y social. Además, cuenta con un convenio con la Universidad de Santiago de Compostela a través del cual se impulsa una línea de investigación centrada en la recuperación de la memoria oral y del patrimonio inmaterial de O Rosal. Gracias a este acuerdo, jóvenes historiadoras de la zona participan en la recopilación y análisis de los testimonios de las personas mayores, garantizando que estas historias queden conservadas como parte del archivo histórico y documental del municipio. La iniciativa se complementa con el apoyo del área de Juventud de la Xunta, de la que el Concello consiguió financiación para desarrollar el proyecto. 

Pero la propuesta va más allá de los archivos. “De aquí va a salir también un trabajo de unidades didácticas con toda esa memoria colectiva de nuestras abuelas para trabajar en las escuelas”, explica. El proyecto contará además con una vertiente expositiva y artística, con materiales audiovisuales y representaciones teatralizadas alrededor de antiguas formas de vida y de la economía de subsistencia. 

Para la alcaldesa, conservar estas voces es también una manera de combatir el olvido: “Vivimos en un mundo que necesita urgentemente unir esos hilos de lo que costó llegar hasta donde hemos llegado”. Porque, como advierte, “el olvido nos lleva a la indiferencia, y la indiferencia nos lleva a no poder caminar juntos y juntas”. 

El nombre del proyecto tampoco es casual. Fue escogido por el propio grupo de juventud que impulsó la iniciativa, un colectivo abierto nacido de la participación y de la inquietud de jóvenes interesados en recuperar el patrimonio inmaterial vivo de O Rosal. De Avoas a Netas busca también sacar “del anonimato y del silencio” el trabajo de las mujeres mayores, muchas veces invisibilizado a lo largo de la historia. “Las abuelas trabajaban desde el silencio en muchas tareas y realidades que durante muchísimo tiempo no fueron valoradas”, explica Ánxela. Porque a veces, para entender quiénes somos, primero hay que sentarse a escuchar a quienes nos trajeron hasta aquí. 

Juventud como puente entre generaciones: 

Entre el pasado y el presente existe un hilo invisible que solo se mantiene vivo si alguien decide escuchar. En este proyecto, la juventud asume un papel importante: chicos y chicas del Rosal con raíces en su tierra y diversas trayectorias, encuentran en este proyecto un espacio en el que volver, implicarse y contribuír desde lo que cada uno sabe hacer. Historiadores, filólogos, comunicadores... cada uno pone su grano de arena para construír algo común, convirtiéndose así en un puente entre generaciones. 

Clara González y Marcos Diego, ambos periodistas, Raquel Castro de la rama docente y Manuel Pérez, historiador; fueron algunas de las voces que nos explicaron cómo el proyecto llegó a ellos y cómo cogió forma, ofreciendo una mirada diversa pero compartida sobre lo que significa formar parte De Avoas a Netas. 

-En un contexto en el que la gente joven suele tener que marcharse para participar en estos proyectos, ¿qué significa para vosotros hacerlo en vuestra tierra?  

Clara González: En mi caso, me fui a Madrid hace siete años a estudiar, precisamente porque en aquel momento sentía que mi vocación y mis inquietudes no tenían cabida en O Rosal. Me encuentro ahora, siete años después, percibiendo un cambio enorme en ese sentido. Veo a la juventud implicada, con ganas de impulsar proyectos en nuestra zona, y eso me emociona especialmente porque me da motivos para querer volver. De Avoas a Netas es, para mí, el ejemplo de que las zonas rurales también están llenas de iniciativas y ganas de seguir contándo(nos). 

 – ¿Qué supuso escuchar de primera mano historias, recuerdos y saberes de otras generaciones?  

Marcos Diego: Escuchar a la gente mayor hablar de su experiencia vital es algo que resuena dentro de uno mismo. Escuchar no solo es oír lo que dicen; es ver cómo se sienten, ver su expresión facial y corporal, su tono de voz… Escuchar es tratar de entender a la persona sin juzgarla, y en ese proceso uno mismo aprende mucho. Sigue siendo impactante ver cómo ha cambiado la vida en unas cuantas décadas, y se me hace difícil entender cómo se sentían estas personas en un contexto vital mucho más complicado que el nuestro, con una dictadura de por medio. Está claro que hoy en día queda mucho por hacer y las reivindicaciones del momento actual son muy legítimas y pertinentes, pero también tenemos que ser conscientes de dónde venimos y agradecer a las generaciones anteriores su legado. Se trata de integrar a las generaciones y hacernos ver, unas a otras, que tenemos cosas que agradecernos mutuamente. 

-¿Cómo fue la experiencia de entrevistar a la gente mayor del municipio? ¿Fue difícil construir esa confianza para que compartiesen historias tan personales?  

Manuel Pérez: El contacto con las personas mayores de nuestro municipio fue una experiencia muy gratificante a nivel personal. En un principio valorábamos la idea de hacer unas primeras rondas de contacto para generar un vínculo de confianza, pero conforme íbamos avanzando en las entrevistas, nos dimos cuenta de que estas ya no eran necesarias, pues las personas entrevistadas eran muy colaborativas y el vínculo de confianza se generaba casi desde el primer momento. También jugábamos con el factor de que algunos de los que íbamos a hacer la entrevista ya conocíamos a la persona de antes, lo que facilita mucho el proceso. 

– ¿Percibís que en estas entrevistas hay saberes o historias que corren el riesgo de perderse si no se recogen ahora?  

Raquel Castro: Totalmente. Muchos de los relatos que recogemos durante las entrevistas son testimonios que, por desgracia, se perderían cuando estas personas ya no estuvieran. De hecho, ese es uno de los motivos principales por los que se mueve el proyecto, ya que, de no ser ahora, en un futuro esa recogida sería imposible de hacer, perdiendo una gran parte de nuestra memoria colectiva, esa memoria que nos permite saber quiénes somos y de dónde venimos. 

– Además de un trabajo de investigación, también fue una experiencia humana. ¿Hubo algo de las voces de las abuelas que os hiciese ver de otro modo vuestra propia historia? ¿O incluso la propia historia de O Rosal?  

Manuel Pérez: Acercarnos a nuestros mayores fue como una clase de historia pero sin libros, una clase de historia en la que la narración de los acontecimientos era hecha por una persona que los vivió de primera mano. Escuchar las voces de nuestras abuelas nos permitió conocer facetas de la historia de O Rosal que no se recogen en los libros: cómo era el día a día de una persona hace 70 u 80 años en nuestro pueblo, cómo era ir a la escuela en aquel tiempo, cómo eran las fiestas o cómo se vivieron las consecuencias de la guerra. Los libros de historia narran los acontecimientos desde un punto de vista académico, sin sentimientos ni emociones, lo que contrasta con la humanidad con la que las entrevistadas contaban los relatos, que para ellas eran totalmente normales o sin ningún valor, pero que para nosotros eran auténticas joyas. 

Un encuentro para compartir la memoria colectiva: 

El Bajo de la Liga se llenó el pasado 27 de marzo para la presentación de De Avoas a Netas. Había público de todas las generaciones: gente mayor, juventud, familias enteras y también amigos y compañeros de los chicos y chicas que forman parte del proyecto. Se notaba desde el principio que no era una presentación cualquiera. Más que asistir a un acto, muchos parecían estar acompañando algo propio. 

A medida que avanzaba la sesión, el proyecto fue tomando cuerpo a través de las intervenciones y de los vídeos de las mujeres entrevistadas, que arrancaron sonrisas y más de una carcajada con respuestas espontáneas, ocurrencias improvisadas y esa naturalidad que solo tienen las conversaciones verdaderas. Entre recuerdos, anécdotas y palabras de otro tiempo, el público reaccionaba con una mezcla de ternura y orgullo. Se percibía en los aplausos, en las miradas cómplices, en quienes reconocían una voz familiar en la pantalla o celebraban el trabajo de hijos, nietas o amigas sobre el escenario. 

Hubo algo especialmente simbólico en ese ambiente: la sensación de que la memoria no estaba solo siendo contada, sino compartida. Como si por un momento el relato íntimo de unas pocas mujeres pasara a sentirse patrimonio de todos.  

Sobre cómo vivieron aquella tarde y qué significó ponerle voz y rostro al proyecto, las propias participantes coinciden en que fue una experiencia profundamente emotiva. Clara recuerda con especial intensidad el momento en que Sabela presentó el acto junto a su abuela: para ella, ese instante representó el verdadero sentido de De Avoas a Netas“Era una nieta con su abuela, con otras abuelas presentes mirando hacia ellas”, explica. Una escena que, además, le removió en lo personal, haciéndole sentir la cercanía de su propia abuela, fallecida meses atrás. 

Sabela Treinta fué una de las voces más representativas de la presentación, protagonizando uno de los momentos más especiales de la tarde al abrir el acto en compañía de su abuela Concha. Un instante cargado de emoción que, según cuenta, vivió como un auténtico privilegio: 

-Abriste el acto de presentación con tu abuela Concha, que además fuisteis las primeras en salir en las redes sociales dando a entender de que iba el proyecto. Cómo viviste ese momento? 

Sabela Treinta: Fué un momento de muchísima emoción, tanto para ella como para mí. Es un privilegio tener la oportunidad de crear este recuerdo con mi abuela y de compartir la experiencia con familia, vecinos y amigos. Mi abuela es un “sí a todo”, como yo, y no dudó ni un segundo cuando le pregunté si quería presentar el acto conmigo. 

En este proceso de documentar el pasado, nos damos cuenta de que estamos construyendo recuerdos muy valiosos en el presente. Este proyecto busca volver atrás y recuperar la memoria, pero también tiene la capacidad de generar nuevas experiencias. Ese es el mayor aprendizaje que me llevo: que al reconstruir lo que fuimos, estamos tejiendo los momentos más significativos de lo que somos ahora. 

Mi mayor deseo es que nuestra participación haya sido una representación digna de todas las abuelas y nietas de O Rosal, que cualquier persona que eche de menos una conversación con su abuela se haya sentido arropada por la nuestra. Me gustaría que el público, el pueblo de O Rosal, encuentre en este proyecto un refugio y un espejo donde ver reflejada su propia historia. 

-¿Qué significó para ti que el proyecto arrancase precisamente desde vuestra relación de abuela a nieta? 

Sabela Treinta: Significó reafirmar que la esencia de este trabajo es la autenticidad. El hecho de que empezase con nuestra relación real es la prueba de que aquí no hay artificios ni guiones impuestos: el motor de todo es el vínculo que nos une. 

Más allá de la formación profesional de cada uno, ante todo somos un grupo de nietas y nietos que decidió sentarse con sus abuelas a hablar sin prisa, dejando que la palabra fluya como lleva haciendo toda la vida en la intimidad de la casa. Creo que este proyecto demuestra que el diálogo, la conversación entre generaciones, es la mejor herramienta que tenemos para hablar del pasado y recuperar la memoria de nuestro pueblo. Esa conversación con nuestros mayores es el eje vertebrador de todo, y la presentación a dos voces pretende ser el reflejo de ese diálogo íntimo entre abuela y nieta, pero esta vez compartido con el público. 

El día que mi abuela ya no esté, no imagino mejor forma de honrarla que esta. El relato de su vida es el mejor legado y la herencia más generosa que podría dejarme.

 

La respuesta del público también superó todas las expectativas. Raquel destaca que nunca imaginaron una acogida tan grande: el espacio se fue llenando poco a poco hasta obligar a añadir más sillas varias veces. Más allá de la cantidad, lo más significativo fue la implicación de la gente, que no solo asistió, sino que entendió el proyecto como algo propio.  

Ya con el acto terminado, la emoción no se apagó. En un ambiente más distendido, las conversaciones con asistentes, participantes de las entrevistas y personas desconocidas que se acercaban a felicitar el trabajo prolongaron la intensidad de la jornada. 

 

A tiempo de escuchar: 

Quizá lo más valioso de De Avoas a Netas no sea solo lo que recupera, sino lo que provoca: la sensación de que aún estamos a tiempo de sentarnos a escuchar. Porque estas historias siempre estuvieron ahí, en las cocinas, en las sobremesas, esperando a ser contadas con calma. Pero esta vez, hubo quien decidió sentarse a escucharlas: “netas e netos” que, más allá de su papel en el proyecto, volvieron a ocupar ese lugar de siempre, el de quien escucha a su abuela sin prisa. 

Es en este sencillo gesto, en el que se construye algo más grande que un archivo de memoria: un encuentro entre generaciones que da sentido al pasado y lo trae de vuelta al presente. Porque De Avoas a Netas no habla solo de lo que fuimos, sino que también, del vínculo que nos sigue uniendo. 

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