Infomiño entrevista en exclusiva a Andrea Pousa, artista natural de Tomiño, coincidiendo con el lanzamiento de “La Líder”, una canción que marca el inicio de una nueva etapa personal y profesional y que sirve como puerta de entrada a Libélula, su tercer álbum.
En esta conversación, Andrea Pousa habla de transformación, miedo, crecimiento personal y de la necesidad de volver a empezar sin renunciar a las propias raíces. La artista repasa también su experiencia trabajando entre Galicia y Miami, la evolución de su identidad musical, el universo visual y escénico que acompañará a su nuevo disco y los retos de construir un proyecto cada vez más internacional sin perder de vista Figueiró y Tomiño.
1. Andrea, acabas de presentar “La Líder”. ¿En qué momento personal y artístico nace esta canción?
Nace en uno de los momentos de mayor transformación de mi vida. Llevo casi dos años trabajando en Libélula, mi tercer disco, y este proceso me ha obligado a tomar decisiones, salir de mi zona cómoda, cruzar el charco, empezar a mover mi proyecto en otro mercado y, sobre todo, confiar mucho más en mí.
Ahí aparece La Líder. Para mí es un alter ego, una versión de mí que ya estaba dentro pero que necesitaba escuchar más. Esa Andrea que puede tener miedo o dudas, pero no deja que eso la paralice. He aprendido que no necesito esperar a sentirme completamente segura para dar un paso. A veces das el paso y la seguridad llega después.
2. El tema habla de vencer el miedo y volver a empezar. ¿Hay una experiencia concreta detrás de esa idea o nace de una reflexión más amplia sobre tu propia trayectoria?
No hay una sola experiencia; son muchas. Llevo años dedicándome a la música, he publicado dos discos, he hecho giras, he creado y producido espectáculos y llevo más de una década también como empresaria. Y, aun con toda esa trayectoria, hubo un momento en el que sentí que tenía que volver a empezar.
Irme a Miami, entrar en estudios nuevos, trabajar con otras personas, conocer otra industria y volver a presentarme diciendo “Hola, soy Andrea” me enfrentó a muchas inseguridades. Y entendí algo muy sencillo: al final tenía que confiar en mí. Creo que La Líder nace precisamente de ahí.
3. ¿Quién es “La Líder” de la canción? ¿Es una versión de ti misma, un personaje o una figura en la que cualquiera puede reconocerse?
Las tres cosas. La Líder soy yo, pero también es un personaje y, al mismo tiempo, creo que cualquiera puede reconocerse en ella. Es mi alter ego: esa versión de mí que aparece cuando necesito recordar quién soy y hacia dónde quiero ir.
Y para mí hay algo importante: liderar no significa estar por encima de nadie. Hablo de liderarte a ti misma, de tomar tus propias decisiones, poner límites, confiar en ti, levantarte cuando algo sale mal y hacerte responsable de tu vida. La Líder no es una mujer perfecta ni una mujer sin miedo. Es una mujer que decide avanzar igualmente.
4. ¿Qué miedo ha sido el más difícil de vencer para Andrea Pousa a lo largo de su carrera?
Probablemente el miedo a equivocarme conmigo misma. Durante mucho tiempo me preocupó mucho hacer las cosas bien, lo que se esperaba de mí, lo que podía funcionar o lo que podía pensar la gente. Y llega un momento en el que te preguntas: “Vale, pero ¿yo qué quiero?”.
Para mí ha sido más difícil aprender a escucharme que subirme a un escenario. Y todavía estoy aprendiendo. Hoy puedo sentir miedo o incertidumbre, pero intento que eso no sea lo que decida por mí.
5. Volver a empezar puede sonar ilusionante, pero también implica dejar cosas atrás. ¿Te ha costado cerrar etapas para abrir otras nuevas?
Sí, muchísimo. Cerrar etapas cuesta porque incluso aquello que ya no te hace feliz puede darte seguridad simplemente porque lo conoces. Yo he tenido que soltar formas de trabajar, expectativas, ideas y versiones de mí misma que ya no me representaban.
Pero cambiar no significa renegar de quien fuiste. Todo lo que fui me trajo hasta aquí. Hay momentos en los que algo se te queda pequeño y tienes que decidir si te quedas por miedo o te mueves. Yo decidí moverme.
6. ¿Dirías que “La Líder” representa también una declaración de intenciones sobre la artista que quieres ser a partir de ahora?
Totalmente. Con La Líder siento que dejo de pedir permiso, pero no desde la prepotencia, sino desde conocerme mejor. Quiero hacer música con identidad, construir un universo y mezclar música, interpretación, imagen y espectáculo, porque todo eso forma parte de mí.
Ya no quiero intentar encajar en lo que se supone que debería ser Andrea Pousa. Quiero descubrir hasta dónde puede llegar mi proyecto siendo realmente fiel a quien soy.
7. En tus últimos trabajos se percibe una evolución hacia sonidos más contemporáneos y una producción más internacional. ¿Dónde encaja “La Líder” dentro de esa nueva etapa?
La Líder es una puerta de entrada perfecta a esta nueva etapa. Libélula es un disco sobre la transformación y está planteado conceptualmente en tres fases: Renacimiento, Metamorfosis y Ascensión. Y después aparece La Líder, casi como el resultado de haber pasado por todo ese viaje.
El proyecto ha sido creado entre Galicia y Miami junto a Emmanuel Briceño, con una producción mucho más contemporánea e internacional, pero sin perder mi identidad. Para mí el reto no era dejar de ser yo para sonar internacional; era conseguir que mi mundo pudiera viajar.
8. ¿Cómo ha sido el proceso creativo de la canción? ¿Qué nació primero: la letra, la melodía o el concepto?
El concepto fue fundamental. Yo sabía quién era La Líder, qué actitud tenía y qué representaba. Era casi como si pudiera verla antes de terminar de construir la canción. A partir de ahí fuimos desarrollando la música y la letra junto a Emmanuel Briceño en Miami.
Y lo bonito es que terminó trascendiendo la canción. La Líder tiene una estética, una forma de caminar, de expresarse, un universo visual... A veces incluso me pregunto: “¿Qué haría La Líder en esta situación?”. Y esa pregunta me ayuda también en mi vida.
9. ¿Qué parte de la letra sientes más tuya y cuál crees que puede conectar más con quien la escuche?
Hay una frase que me representa mucho: “No nací para ir detrás”. Y para mí no significa estar por encima de nadie. Significa dejar de vivir detrás de las expectativas de los demás y atreverte a ocupar tu propio espacio.
También me identifica mucho “Cumplo mis sueños, sigo el camino”, porque mi trayectoria ha sido bastante eso: seguir. Cuando sale bien, seguir. Cuando algo no sale como esperabas, aprender y seguir. Cuando entienden lo que haces y cuando no lo entienden también.
10. ¿Buscabas que fuese una canción de empoderamiento o prefieres verla como una canción sobre crecimiento personal?
Yo la veo sobre todo como una canción de crecimiento personal. La palabra empoderamiento se utiliza mucho y está bien, pero La Líder para mí habla de cosas muy cotidianas: confiar en ti, poner un límite, empezar un proyecto, salir de un lugar que ya no te hace bien, volver a intentarlo o atreverte a tomar una decisión que llevas meses posponiendo.
Eso es ser líder de tu vida. No necesitas mandar sobre nadie; necesitas tomar las riendas de la tuya.
11. A veces se habla mucho de “ser fuerte”, pero poco del miedo o de la inseguridad que hay antes de dar un paso importante. ¿Querías mostrar precisamente esa parte más vulnerable?
Sí, porque creo que a veces mostramos solamente la parte bonita de los procesos. Vemos el resultado, la foto, el escenario o el lanzamiento, pero no las dudas, los “no”, las llamadas que no llegan, los errores, la inversión, las decisiones difíciles o esos días en los que no sabes si estás haciendo lo correcto.
No me interesa transmitir una fortaleza artificial. Ser fuerte no significa no tener miedo. Para mí significa reconocerlo y, aun así, seguir caminando hacia aquello que es importante para ti.
12. ¿Crees que una persona puede convertirse en “líder” de su propia vida sin necesidad de tenerlo todo claro?
Claro. De hecho, creo que casi nadie tiene todo claro. Yo tampoco. Tengo bastante claro hacia dónde quiero caminar, que es diferente.
A veces esperamos tener todas las respuestas antes de empezar y muchas respuestas aparecen precisamente mientras avanzas. Liderarte también es tomar la mejor decisión que puedes con lo que sabes hoy y confiar en que, si mañana tienes que cambiar el rumbo, sabrás hacerlo.
13. Vienes de una trayectoria en la que has combinado raíces gallegas, sonidos atlánticos, pop y una etapa de exploración en Miami. ¿Sientes que por fin has encontrado el sonido que más te representa?
Siento que he encontrado una versión de mí mucho más libre. Y eso me gusta más que decir que he encontrado definitivamente “mi sonido”, porque espero seguir evolucionando.
Libélula tiene Galicia, tiene Miami, tiene pop, tiene influencias latinas, tiene mi manera de interpretar y todo lo que he vivido hasta ahora. Pero mis raíces siguen ahí. Yo soy de Figueiró, de Tomiño, y eso no desaparece porque grabes en Miami. Al contrario: cuanto más sales fuera, más entiendes de dónde vienes.
14. En una entrevista anterior con Infomiño ya hablabas de Miami como un punto importante en tu evolución musical. ¿Qué queda de aquella Andrea y qué ha cambiado desde entonces?
Queda la esencia. Sigo siendo esa chica de Tomiño que se emociona con una canción y que puede pasarse horas imaginando cómo llevar una idea al escenario. Lo que ha cambiado mucho es mi mentalidad.
Miami me obligó a salir de mi entorno, trabajar con otra industria, conocer personas de muchos países y volver a presentarme desde cero. Eso te pone en tu sitio de una manera muy positiva. Te abre la cabeza y también te obliga a preguntarte quién eres como artista hoy, no quién fuiste hace unos años.
15. ¿Qué te ha aportado trabajar con productores y músicos de otros países a la hora de entender tu propia identidad artística?
Me ha dado muchísima apertura y, curiosamente, salir fuera me ha hecho valorar todavía más lo mío. Cuando trabajas con personas de otros países descubres que muchas cosas que para ti son normales porque has crecido con ellas son precisamente las que te hacen diferente.
Mi sensibilidad, Galicia, el Atlántico, mi forma de cantar, mi manera de entender el escenario... Yo no quiero ir a Miami a parecerme a otra persona. Quiero llegar allí siendo una artista gallega capaz de conversar musicalmente con el mundo.
16. Aunque has ampliado horizontes internacionalmente, sigues estando muy vinculada a Tomiño y a Galicia. ¿Qué papel siguen teniendo tus raíces en esta nueva etapa?
Mis raíces tienen un papel fundamental. Mi familia está aquí, mi historia está aquí y aquí nacieron también mis primeros sueños. Cuanto más lejos voy, más importante se vuelve tener claro de dónde vengo.
Por eso para mí tenía tanto sentido presentar La Líder en A Carla, el restaurante de mi familia, en Figueiró. Vivir ese primer estreno rodeada de mi familia, amigos y de tanta gente que me ha visto crecer fue muy emocionante. Me parece precioso querer abrirte al mundo y, al mismo tiempo, saber perfectamente dónde está tu casa.
17. ¿Es más difícil evolucionar cuando el público ya tiene una imagen muy definida de quién eres como artista?
Sí, porque cuando evolucionas siempre habrá alguien que conectaba más con una etapa anterior. Pero no puedo crear intentando conservar para siempre una imagen de mí que ya no existe.
Si yo vivo, viajo, aprendo, me equivoco y cambio, es lógico que mi música y mi manera de expresarme también cambien. Prefiero asumir el riesgo de evolucionar que convertirme en una repetición de mí misma.
18. ¿Has sentido alguna vez miedo a que un cambio de estilo o de imagen no fuese entendido por quienes te siguen desde hace años?
Sí, claro. Con La Líder especialmente, porque es un personaje muy marcado y tiene una estética diferente a otras cosas que he hecho. Siempre existe esa pregunta de cómo lo va a recibir la gente.
Pero también he aprendido que no puedo frenar una idea que me emociona solamente por miedo a que alguien no la entienda. No busco cambiar por provocar; busco ser coherente con el momento artístico que estoy viviendo. Y me encanta que la gente que lleva años acompañándome pueda descubrir también nuevas partes de mí.
19. “La Líder” habla de volver a empezar. ¿Sientes que tú misma estás viviendo ahora un nuevo comienzo?
Sí, totalmente. Siento que estoy viviendo un nuevo comienzo, pero con todo lo aprendido en el camino. Y eso es lo bonito: cuando vuelves a empezar después de una trayectoria, en realidad nunca partes de cero. Empiezas desde la experiencia.
Estoy abriendo una etapa internacional, trabajando entre España y Estados Unidos y construyendo un proyecto que me está llevando a pensar y a soñar de una manera mucho más grande. Siento muchísima ilusión por lo que viene.
20. ¿Esta canción forma parte de un proyecto mayor? ¿Podemos esperar nuevos singles, un disco o una gira en los próximos meses?
Sí. La Líder es la primera puerta de Libélula, mi tercer álbum y probablemente el proyecto más personal y ambicioso que he hecho hasta ahora. Son doce canciones y detrás hay casi dos años de trabajo.
El disco habla de transformación: de perderte, de volver a encontrarte, de las raíces, del amor, de la pérdida, de reconstruirte y de aprender a volar. Está construido alrededor de tres fases: Renacimiento, Metamorfosis y Ascensión. Y alrededor del álbum hay también todo un universo visual y escénico. La Líder es solamente el comienzo de todo lo que iremos compartiendo.
21. Tu perfil artístico siempre ha estado muy ligado también a la interpretación y al espectáculo. ¿Veremos esta nueva etapa reflejada también en una propuesta visual o escénica diferente?
Sí, absolutamente. Para mí una canción no termina cuando sales del estudio. Necesito imaginar cómo se ve, qué luz tiene, cómo se mueve, qué emoción provoca y cómo llega al escenario. Mi parte de intérprete siempre ha estado muy presente.
Con Libélula estamos construyendo una propuesta que acompaña ese viaje de Renacimiento, Metamorfosis y Ascensión, con una narrativa visual muy marcada, proyecciones, telas, movimiento y bailarines. Quiero que el público no solamente escuche las canciones; quiero que durante un rato entre dentro del universo de Libélula.
22. ¿Qué importancia tiene hoy la imagen, el videoclip y las redes sociales para contar todo lo que hay detrás de una canción como “La Líder”?
Hoy son fundamentales, sobre todo cuando detrás de una canción hay un concepto tan claro. La Líder no es solamente tres minutos de música: está el personaje, el caballo, el vestuario, el ritual, la estética, el videoclip... Todo forma parte de la historia.
Pero para mí la imagen tiene que ampliar la canción, no sustituirla. Y las redes me permiten enseñar también algo que me interesa mucho: la persona que hay detrás del personaje. Porque detrás de esa mujer que ves tan segura también hay una Andrea normal que duda, se equivoca, se ríe y aprende sobre la marcha. Creo que ahí está la conexión real.
23. Después de tantos años de carrera, ¿qué te sigue dando miedo antes de lanzar una canción nueva?
Me sigue dando vértigo exponer algo tan personal. Siempre aparecen preguntas: si gustará, si se entenderá, si llegará a la gente de la manera en que tú lo has sentido... Pero cuando haces algo de verdad, también tienes que aceptar que, una vez que lo compartes, cada persona lo va a hacer suyo.
Con los años no he conseguido que desaparezcan todas las dudas. Lo que he conseguido es que esas dudas no decidan por mí. Y para mí eso ya es un cambio enorme.
24. ¿Qué te gustaría que sintiese alguien que está atravesando un momento de dudas cuando escuche “La Líder”?
Me gustaría que durante esos minutos recordase quién es. Que una persona esté en su casa, en el coche o caminando y la canción le haga pensar: “Puedo dar ese paso”.
No quiero decirle a nadie cómo tiene que vivir. Simplemente me gustaría recordarle algo que yo también necesito recordar muchas veces: tenemos más recursos dentro de nosotros de los que creemos. A veces no necesitas convertirte en otra persona; necesitas volver a conectar con quien eres antes de que las dudas ocupen demasiado espacio.
25. Si pudieras hablar con la Andrea que comenzaba a cantar en Tomiño, ¿qué le dirías ahora sobre el miedo, los cambios y la necesidad de volver a empezar?
Le diría: “No tengas tanta prisa por demostrar nada”. Y le diría también que no todo va a salir como imagina, que habrá puertas que no se abrirán, personas que no creerán en ella y caminos que parecerán perfectos y después no lo serán.
Pero, sobre todo, le diría: “No te abandones”. Puedes cambiar de ciudad, de equipo, de sonido, de planes e incluso reformular tus sueños. Mientras no te abandones a ti misma, siempre puedes volver a empezar.
26. Y para terminar, ¿qué significa hoy para Andrea Pousa ser “la líder” de su propia historia?
Para mí significa hacerme responsable de mi propia vida. Ser La Líder no es ser la más fuerte, la que más consigue, la que manda o la que nunca se cae. No tiene nada que ver con eso.
Significa dejar de esperar a que alguien venga a decirme que puedo. Escucharme, tomar decisiones, asumir cuando me equivoco, volver a levantarme y seguir construyendo la vida y la carrera que quiero. Puedo tener miedo y avanzar. Puedo dudar y seguir caminando. Puedo caerme y volver a empezar.
Para mí ser La Líder es eso: recordar quién soy y actuar en consecuencia. Y creo que todos llevamos esa parte dentro; a veces simplemente necesitamos volver a escucharla.
Desde Infomiño queremos agradecer a Andrea Pousa su tiempo, cercanía y disposición para compartir con nuestros lectores el momento personal y artístico que atraviesa, así como todos los detalles de “La Líder” y del universo que está construyendo alrededor de Libélula. Le deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa, en la que vuelve a llevar sus raíces de Tomiño y Galicia hacia nuevos escenarios y mercados internacionales.

