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Una exposición recupera en O Rosal la aventura de cinco jóvenes por todo el río Miño

La muestra se inaugurará el 23 de julio a las 20.00 horas y conmemora el 40 aniversario de la expedición que recorrió el Miño desde su nacimiento hasta el mar.

La muestra se inaugurará el 23 de julio a las 20.00 horas y conmemora el 40 aniversario de la expedición que recorrió el Miño desde su nacimiento hasta el mar.

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Fecha: 21 de Julio de 2026

Fuente: Jorge Alonso Daldea(Director Infomiño.com)

O Rosal recupera este verano una de las historias más singulares vinculadas al río Miño y a la memoria reciente del Baixo Miño. La Sala de Exposiciones del Concello acogerá desde el próximo 23 de julio la muestra ‘O río que nos move’, un proyecto que recuerda la expedición realizada en 1985 por cinco jóvenes de la comarca que descendieron en canoa los 317 kilómetros del río, desde su nacimiento en el Pedregal de Irimia hasta su desembocadura en A Guarda.

La inauguración tendrá lugar a las 20.00 horas e incluirá un coloquio sobre aquella aventura, una selección de alrededor de un centenar de fotografías, una de las canoas originales, remos, chalecos y otros elementos utilizados durante el viaje.

La entrada será libre y el acto contará además con la actuación del grupo de clarinetes de la Agrupación Musical do Rosal.

Una expedición nacida en O Rosal

La llegada de la muestra a O Rosal tiene un significado especial porque fue precisamente en este municipio donde comenzó a tomar forma la aventura.

La idea nació en la casa de la familia Carrera y en un antiguo gallinero situado junto al río Tamuxe, el último afluente gallego del Miño antes de su desembocadura.

En aquel espacio, los jóvenes comenzaron a diseñar el proyecto y a construir de manera artesanal las canoas con las que posteriormente completarían el descenso.

Para sacar adelante la iniciativa buscaron planos especializados y solicitaron asesoramiento a constructores de embarcaciones de madera. Aquel proceso combinó investigación, aprendizaje y muchas horas de trabajo antes de poder llevar las canoas al agua.

La primera botadura, en el río Tamuxe

La primera prueba de una de las embarcaciones se realizó en el Tamuxe.

Aquel momento supuso el paso definitivo de una idea a una expedición real y quedó grabado como uno de los episodios más emotivos de toda la preparación.

La elección de este río refuerza el vínculo de la historia con O Rosal y convierte al municipio en un punto fundamental dentro del relato de la muestra.

Cuatro décadas después, la exposición regresa al lugar donde se construyeron las canoas y donde comenzó una aventura que terminaría recorriendo todo el curso del Miño.

Cinco jóvenes y un reto de 317 kilómetros

Los protagonistas fueron Carlos, Xurxo, Juanjo, Santos y Rafa, que en aquel momento tenían entre 21 y 23 años.

Su objetivo consistía en completar el recorrido del Miño desde el Pedregal de Irimia, en Meira, hasta la desembocadura en A Guarda.

La distancia total alcanzaba los 317 kilómetros y obligaba a superar diferentes tipos de paisaje, corrientes, embalses, zonas urbanas y tramos de especial dificultad.

La expedición se convirtió en un ejemplo de esfuerzo, planificación y trabajo en equipo, pero también en una forma de descubrir el río desde dentro y de comprender su enorme riqueza natural, cultural y humana.

Un centenar de fotografías y una canoa restaurada

La exposición reúne aproximadamente cien imágenes tomadas durante la expedición.

Las fotografías permiten seguir el recorrido, conocer las etapas y observar tanto las dificultades como los momentos de convivencia vividos por los participantes.

Uno de los elementos más destacados será una de las canoas originales. La embarcación fue recuperada de una antigua palleira y restaurada especialmente para esta conmemoración.

La muestra incluye también los remos y los chalecos utilizados en el descenso, piezas que ayudan a reconstruir de manera directa aquella experiencia.

Un coloquio para conocer la aventura desde dentro

La apertura de la exposición estará acompañada por un coloquio en el que se explicarán los detalles de la expedición.

El encuentro permitirá conocer cómo surgió la idea, cómo se construyeron las canoas, qué dificultades aparecieron durante el recorrido y qué significado tuvo la experiencia para sus protagonistas.

La conversación añadirá una dimensión personal a la muestra y permitirá que el público escuche el relato de una iniciativa que surgió de la ilusión de cinco jóvenes y que acabó formando parte de la memoria colectiva del Baixo Miño.

La propuesta busca también acercar esta historia a quienes no habían nacido en 1985 y a las nuevas generaciones de la comarca.

Una exposición que recorre el curso del Miño

‘O río que nos move’ llega a O Rosal después de iniciar su recorrido en abril en Meira, lugar donde nace el Miño.

Posteriormente pasó por Lugo en mayo y por Portomarín en junio.

El proyecto está diseñado para visitar un total de ocho municipios situados a lo largo del curso del río, creando una ruta expositiva que sigue de algún modo el mismo itinerario realizado por los jóvenes.

La parada en O Rosal se sitúa cerca del final natural del recorrido y conecta directamente con el lugar donde se ideó y preparó la expedición.

Música inspirada en el río

La exposición incorpora además dos piezas musicales originales.

Una de ellas lleva por título ‘Discorrer’ e incluye grabaciones procedentes del Arquivo Sonoro do Río Miño, depositado en el Consello da Cultura Galega.

La otra creación se titula ‘Minius’, en referencia al nombre latino del río.

Ambas composiciones acompañarán el recorrido de la muestra y aportarán una dimensión sonora a la experiencia, conectando las imágenes y los objetos con los sonidos del propio Miño.

Memoria, divulgación y conciencia ambiental

El proyecto se presenta como la primera gran exposición dedicada al llamado “Río de Galicia”, una denominación utilizada también por Ramón Otero Pedrayo.

Más allá de recuperar una aventura juvenil, la muestra quiere contribuir a reforzar la conciencia ambiental sobre el Miño.

El río aparece como un patrimonio compartido que reúne ecosistemas, historia, tradiciones, actividad económica y posibilidades para el turismo sostenible.

Los cinco protagonistas mantuvieron desde aquella expedición un compromiso con la defensa y la divulgación del río, una idea que ahora se prolonga a través de esta exposición.

El Miño como gran ruta por descubrir

La muestra plantea también el Miño como una gran ruta cultural y natural todavía con muchas posibilidades por explorar.

Su curso atraviesa paisajes muy diferentes y conecta territorios del interior de Galicia con el Baixo Miño y el norte de Portugal.

La expedición de 1985 permitió contemplar esa diversidad desde una perspectiva poco habitual: avanzando por el propio cauce.

Cuatro décadas después, el proyecto expositivo recupera esa mirada para invitar al público a conocer mejor el río y reflexionar sobre su conservación.

O Rosal recupera una parte de su memoria colectiva

La alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández Callís, destacó que la exposición permite recuperar una parte importante de la memoria colectiva del municipio.

La regidora señaló que los cinco jóvenes demostraron que la ilusión, el esfuerzo y el trabajo en equipo pueden convertir en realidad retos que inicialmente parecen imposibles.

Fernández Callís subrayó además el vínculo especial de la muestra con O Rosal, el lugar donde se soñó la aventura y donde comenzaron los preparativos.

A su juicio, se trata de una historia de la que la población puede sentirse orgullosa porque forma parte de la identidad del territorio.

Una cita cultural para descubrir el Miño desde otra mirada

La exposición ‘O río que nos move’ ofrece una oportunidad para acercarse al Miño desde la historia, la fotografía, la música y el testimonio personal.

La inauguración del 23 de julio reunirá a vecinos, protagonistas y personas interesadas en conocer una expedición que unió juventud, naturaleza y aventura.

La combinación de imágenes, objetos originales y relatos permitirá reconstruir uno de los episodios más singulares vividos en la comarca durante las últimas décadas.

O Rosal se convierte así en una nueva parada de un proyecto que recorre el río y que invita a mirar el Miño no solo como paisaje, sino también como memoria, patrimonio y futuro.

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