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Victoriano da Goreña: Una vida dedicada a la conservación de historias

Escritor, fotógrafo, aguardenteiro, maestro de queimadas , divulgador cultural y activista: -El día tiene 24 horas y siempre he tenido tiempo para todo-.

Escritor, fotógrafo, aguardenteiro, maestro de queimadas , divulgador cultural y activista: -El día tiene 24 horas y siempre he tenido tiempo para todo-.

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Fecha: 12 de Junio de 2026

Fuente: Andrea Portela Rodríguez

Hay personas que dejan huella a lo largo de su vida; en este caso, Victoriano se ha dedicado a preservarla durante años. Escritor, fotógrafo, aguardenteiro, maestro de queimadas, divulgador cultural local y activista. Son muchas las facetas que lo definen, todas con algo en común: el objetivo de preservar la memoria de un territorio y su gente.

Nacido en A Gándara(A Guarda) en 1949, creció en una familia humilde y en un contexto muy diferente al actual. En casa, había que trabajar, y como tantos chicos de su generación, compaginaba los estudios con el trabajo de campo y las responsabilidades familiares. Posteriormente se formó como mecánico industrial y desarrolló una larga trayectoria profesional en el sector automotriz, pero ni el trabajo ni las obligaciones le impidieron dedicar tiempo a sus otras pasiones: la fotografía, la investigación y la cultura popular.

 

La cámara como compañera de viaje:

Al entrar en su oficina, es fácil comprender de dónde proviene esa inquietud. Rodeado de libros y documentos, resulta evidente que la curiosidad siempre ha sido el motor de su vida. Él mismo admite que dedica gran parte de su tiempo a consultar fuentes e investigar la historia del Baixo Miño. “Quiero saber algo, vengo aquí y consulto fuentes, obtengo datos de este material”, explica señalando lo que él llama “libros de consulta”.

Comenzando por una de sus facetas, su relación con la fotografía se remonta a 1968, en una época en la que tener una cámara no era algo común. “¿Quién tenía una cámara entonces?”, pregunta con una sonrisa. La primera llegó a sus manos casi por casualidad, vendida por un amigo, y desde entonces nunca ha dejado de ver el mundo a través de una lente. Ese interés por capturar momentos se ha convertido, con el tiempo, en una forma de vida. Para él, la fotografía no se trata solo de apretar un botón.

“Intento detener el presente y recrear un futuro a partir de situaciones pasadas”.

Una frase que resume mejor que ninguna otra su forma de entender la fotografía. A lo largo de los años, numerosas cámaras han pasado por sus manos, desde la primera que le vendió un amigo hasta la Panasonic con la que sigue trabajando hoy. Pero la esencia de Victoriano permanece intacta: la observación.

Nos contó su día a día como una historia, una historia basada en la observación de las pequeñas cosas: “El otro día paseaba por Guarda y vi un árbol con flores que me llamó la atención. Pensé: ¡qué foto tan bonita podría sacar desde aquí!, y la hice”. De esta forma, no busca la fotografía, la fotografía lo encuentra a él.

Durante más de medio siglo ha ido construyendo un extraordinario archivo que documenta la vida de A Guarda y el Baixo Miño. Fiestas, romerías, procesiones, manifestaciones, artesanía tradicional, paisajes, personajes populares y acontecimientos históricos forman parte de una colección que supera los cientos de miles de fotografías. Muchas de ellas han servido para ilustrar publicaciones, exposiciones y trabajos de investigación, convirtiéndose en una fuente de incalculable valor para comprender la historia reciente de la región.

 

Escribir para no olvidar:

Pero la cámara era solo una de sus herramientas para preservar la memoria colectiva. A través de sus libros y artículos, también rescató historias, personajes y tradiciones que corrían el riesgo de caer en el olvido. Desde los “fuxidos” de A Gándara y Pintán hasta los antiguos oficios de la zona, pasando por numerosas investigaciones sobre la cultura popular, su trabajo siempre ha tenido el mismo propósito: rescatar el pasado para que siga formando parte del presente.

 

El poder del tiempo:

Lo más sorprendente al escucharlo es la naturalidad con la que habla de todo lo que ha hecho. Trabajó, realizó labores agrícolas, elaboró aguardiente, participó activamente en asociaciones, viajó por Europa y publicó numerosos escritos. Cuando se le pregunta de dónde saca tiempo para todo, responde con una frase que parece resumir su filosofía de vida:

“Cuando necesites ayuda, busca a alguien ocupado. Quienes no hacen nada son expertos en evadir y poner excusas”

A lo que añade otra explicación igual de sencilla:

“El día tiene 24 horas. Si dedicamos ocho a dormir, el resto es para trabajar y para tener una vida social activa”

Otra de sus grandes preocupaciones es la lengua. Defensor del gallego autóctono del Baixo Miño, reivindica el gallego que ha escuchado desde niño y que forma parte de la identidad de la zona. “Escribo en gallego, pero en el gallego de aquí, no en el gallego normativo”

Ese mismo deseo de preservar lo que considera propio se manifiesta también en su relación con el cabaqueiro, lengua que conoce y utiliza en sus textos, o en las tradiciones vinculadas a la producción de aguardiente y queimadas, actividades por las que también es conocido.

 

Legado para el futuro:

Sin embargo, si hay algo que ocupa sus pensamientos hoy, es el futuro de todo el material que ha ido recopilando durante tantos años. Fotografías, documentos, publicaciones e investigaciones conforman un patrimonio que trasciende el ámbito personal. “Tengo una preocupación. No es que lo esté buscando, sino que me preocupa saber a quién donaré todo esto en el futuro”

Quizás porque sabe que detrás de cada fotografía, cada artículo y cada historia hay una parte de la memoria colectiva de la región. Un legado construido a lo largo de toda una vida, nacido no solo de su labor informativa y cultural, sino también de su compromiso con la sociedad. “Además de mi trabajo informativo y literario, también realicé un gran trabajo social”.

Y es precisamente ahí, en esa mezcla de curiosidad, trabajo y compromiso, donde reside la esencia de Victoriano. Un hombre que ha dedicado toda su vida a observar su entorno y que, sin proponérselo, acabó convirtiéndose en uno de los grandes guardianes de la memoria del Baixo Miño.

 

Un hombre que guardó el tiempo:

Hay quienes hacen historia y quienes la escriben. Victoriano decidió conservarla. Cada fotografía, cada artículo y cada historia que ha rescatado a lo largo de los años forma parte de un legado que trasciende su propia vida. Porque cuando un día ya no esté detrás de la cámara, sus imágenes seguirán ahí. Las palabras, los rostros, las fiestas, los lugares y las historias que decidió preservar permanecerán.

Entonces comprenderemos que Victoriano no dedicó su vida a tomar fotografías.

Se pasó la vida guardando la memoria de un pueblo, de su pueblo.

Desde Infomiño agradecemos a Victoriano la concesión de esta entrevista y de poder plasmar parte de su vida dejando su imprompta en este artículo.

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