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Una aventura desde Meira hasta A Guarda: Tui acoge la exposición sobre el histórico descenso del Miño de 1985

La muestra, que podrá visitarse hasta el 23 de septiembre, reúne 99 fotografías de la histórica expedición de 1985 y abrirá con un coloquio sobre el presente y futuro del Miño.

La muestra, que podrá visitarse hasta el 23 de septiembre, reúne 99 fotografías de la histórica expedición de 1985 y abrirá con un coloquio sobre el presente y futuro del Miño.

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Fecha: 28 de Agosto de 2026

Fuente: Redacción

Tui viajará cuarenta años atrás el próximo miércoles 2 de septiembre para recuperar una de las aventuras más singulares protagonizadas por jóvenes del Baixo Miño. La Sala Municipal de Exposiciones del Edificio Francisco Sánchez acogerá, a partir de las 19.00 horas, la inauguración de “O río que nos move”, una exposición que recuerda la expedición realizada en 1985 por cinco jóvenes de la comarca que decidieron recorrer los 317 kilómetros del río Miño, desde su nacimiento hasta su desembocadura, en dos canoas fabricadas por ellos mismos.

La muestra reúne 99 fotografías tomadas durante aquella travesía, protagonizada por Carlos Carrera, Xurxo Estévez, Juanjo Otero, Santos González y Rafa Cid, que entonces tenían entre 21 y 23 años. Sin equipo de apoyo y después de meses de preparación, los cinco se embarcaron en una aventura que, según recoge el proyecto, fue la primera en completar todo el curso del Miño y que probablemente continúa siendo única por las dificultades que entraña el recorrido.

Diez días desde Meira hasta la desembocadura entre Caminha y A Guarda

Todo comenzó con una pregunta. Desde el Baixo Miño, a la vista de la desembocadura del río, aquellos jóvenes se preguntaron cómo sería el lugar en el que nacía aquel gran curso de agua. La curiosidad acabó convirtiéndose en un proyecto mucho mayor: construir sus propias embarcaciones y recorrer el río de principio a fin.

Para hacerlo realidad localizaron en Madrid unos planos de construcción de canoas y buscaron asesoramiento en astilleros especializados en embarcaciones de madera para poder interpretarlos. Después de varios meses de trabajo, el 20 de junio de 1985 iniciaron la expedición en el Pedregal de Irimia, en Meira, Lugo.

Durante diez días descendieron el Miño hasta alcanzar el Atlántico, en la desembocadura situada entre Caminha y A Guarda. Por el camino tuvieron que superar importantes dificultades, entre ellas los cinco embalses existentes a lo largo del recorrido y algunos de los tramos más complicados del río.

Uno de los momentos más intensos de la travesía tuvo lugar precisamente en el territorio transfronterizo de Melgaço y Arbo, donde la fuerza del agua, los remolinos, las corrientes cruzadas y la presencia de las pesqueiras complicaron la navegación. En algunos momentos pasaban de Galicia a Portugal y regresaban de nuevo a la orilla gallega en cuestión de minutos. La expedición sufrió varios incidentes, con caídas al agua, dificultades para salir a la superficie y una de las canoas rota tras chocar contra una roca en mitad del río.

Una exposición para mirar al pasado y reflexionar sobre el futuro del Miño

Cuatro décadas después, aquella experiencia vuelve convertida en una gran exposición sobre el río Miño. El proyecto no se limita a recuperar la memoria de aquella expedición, sino que pretende abrir una reflexión sobre el estado actual del río, su riqueza natural y cultural y su importancia como elemento de identidad compartida entre Galicia y Portugal.

La muestra está integrada por las fotografías realizadas por Carlos Carrera durante el descenso y cuenta también con una dimensión sonora. El recorrido expositivo estará acompañado por “Discorrer”, una pieza original que incorpora fragmentos del Archivo Sonoro del Río Miño, conservado en el Consello da Cultura Galega, además de otra creación musical titulada “Minius”.

La exposición sigue el curso del río desde su nacimiento hasta el mar, convirtiendo cada parada en una parte de una historia común. En el caso de Tui, el protagonismo recaerá especialmente en el carácter fronterizo del Miño y en su papel como espacio de encuentro entre las dos orillas.

Un coloquio con representantes de Tui y Valença

La inauguración del 2 de septiembre incluirá un coloquio en el que participarán el alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro; el alcalde de Valença, José Manuel Carpinteira; el responsable de la Comandancia Naval, Víctor García Pozuelo; el historiador Rafael Sánchez Bargiela y el piragüista Enrique Míguez, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984.

Además de las imágenes, el público podrá ver una de las canoas utilizadas en aquella expedición. La embarcación fue recuperada de una antigua construcción rural y restaurada expresamente para esta ocasión. Junto a ella también se expondrán algunos de los chalecos y remos empleados durante la travesía.

La exposición podrá visitarse en Tui hasta el 23 de septiembre.

Una nueva mirada sobre el Pai Miño

Desde el Concello de Tui destacan que la conmemoración de los cuarenta años de aquella aventura permite recuperar el Miño como hilo conductor de la historia, el paisaje y la identidad colectiva del territorio.

El proyecto está impulsado por la Asociación Cultural 40 Anos do Descenso do Miño, creada para recuperar y divulgar aquella experiencia y poner en valor las posibilidades del río. La iniciativa cuenta con la colaboración de distintas instituciones y entidades y pretende tener continuidad en el futuro.

Entre los objetivos figura solicitar a la Xunta de Galicia la declaración del río Miño como Itinerario Cultural Autonómico, una iniciativa que también podría extenderse a Portugal. Algunos municipios de la ribera portuguesa ya han mostrado interés por esta propuesta.

La exposición llega así a Tui con un significado especial para todo el territorio del Baixo Miño y la Eurorregión. El río que durante siglos marcó una frontera se presenta ahora como un espacio compartido, un patrimonio común y un vínculo entre pueblos que miran a ambas orillas. La aventura de aquellos cinco jóvenes, cuarenta años después, vuelve para recordar que el Miño no termina en la frontera: continúa uniendo territorios desde su nacimiento hasta el Atlántico.

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